De museos, envidias y otros demonios
¿Hace cuanto tiempo que no vas al museo del Prado? ¿Y al Reina Sofía? Te puedo leer la mente y seguro que no respondes que fuiste la semana pasada (ni posiblemente en los últimos cinco años). Sin embargo, si mañana mismo te regalaran un viaje a Nueva York no dejarías de ver el Moma o el Metropolitan o si viajaras a París en tu lista de visitas no te dejarías el Louvre ni tampoco te olvidarías del Brithis si fueras a Londres. De esto se deduce que lo que tenemos al lado no lo valoramos y, de paso, no lo visitamos. De ahí que podamos comentar con amigos que han visitado las mismas ciudades que nosotros las obras que más nos impactaron de museos famosos. Queda bien hablar del Van Gogh que viste en Ámsterdam con alguien que acabe de visitar esa ciudad pero ¿Cuántas conversaciones has mantenido sobre el cuadro del Conde Duque de Olivares que luce en el Prado?
Que conste que esto también es una autocrítica. Hace dos semanas estuve en Londres y visité entusiasmada la Tate Modern (y muy entusiasmada porque por fín pude visitar algo en Londres de manera gratuita, a pesar de los 6 euros que me dejé del billete sencillo del metro) Y al salir me puse a pensar en la suerte de los ingleses de tener tanta obra de arte. Me imaginé britanizada, viviendo en una casita de Nothing Hills, con mi bicicleta y mi agenda Moleskine, visitando cada día un museo distinto y siendo la más snob del vecindario. Y me morí de envidia hacia todo ser inglés con la suerte de vivir en esa gran Metropoli que deja a Madrid en capital de provincia (y que de paso no tiene que gastarse los dineros en veinte cursos de inglés por correspondencia para comunicarse con el resto del mundo). Pero, señores y señoras, no nos engañemos, si fuera inglesa me moriría de envidia por ser una española con derecho a siesta diaria y con altas dosis de sol gratuitas y un salero al bailar que tira de espaldas. Y como yo no me echo la siesta y bailo sin despegar los pies del suelo llegué a la conclusión de que ser inglés no puede estar tan bien como yo lo pinto.
Resumen: siempre queremos lo que no tenemos y valoramos lo que está lejos de nuestro alcance. El que esté libre de pecado que tire la primera piedra o, lo que es lo mismo, que haga el primer comentario (que bien pensado es más cómodo y menos violento)
Escrito: Marzo 18th, 2007 en la sección Arte, por Polimnia.
Comentarios: 3
Commentarios
Comment from Marysol Picarzo Cano
Time: 19 Marzo 2007, 11:55
Me siento identificada plenamente con tu acertado comentario.¿´Cuántas veces pasamos por delante de nuestros Grandes Museos sin entrar? ¿Cuántas hay maravillosas exposiciones monográficas y ante la pereza de no esperar para entrar nos retraemos de ver auténticas maravillas, que nunca jamas podremos ver reunidas?
A veces el cansancio, la rutina de la vida laboral, y si uno es mujer la casa, los niños… nos aborrega y terminamos viendo programas basura, intentando descansar, cuando sólo conseguimos con eso, amuermarnos y embrutecernos, no hay mayor descanso que el disfrute de una obra de arte, aunque nos haya costado horas poder estar delante de ella. Muy bonito comentario y muy acertado, prometo visitaros asiduamente. Marysol
Comment from DE BUENOS AIRES A SAN SEBASTIÁN PASANDO POR PAMPLONA
Time: 20 Marzo 2007, 13:02
Pues estoy de acuerdo con la musa, siempre envidias o deseas lo que no tienes, pero yo, que me considero una persona que viaja bastante, puedo decir, que aunque todo lo que visito me encanta e incluso hay cosas que me siguen impresionando después de todo lo visto, (por ejemplo Iguazú hace unos días), me sigue gustando lo que más España y nuestra variedad en todo y nuestra gran forma de vida, aunque no me importaría vivir un tiempo en otro sitio, siempre tendría la idea de volver.
Comment from Rafael del Barco Carreras
Time: 3 Octubre 2007, 18:25
TITA CERVERA. DE LA OBSESIÓN POR LA “BARONÍA” A LA LEYENDA DE LA MAYOR HERENCIA DE EUROPA DE SU HIJO BORJA, que parece no es tan “mayor”, ni la COLECCIÓN la mejor privada del Mundo.
Por Rafael del Barco Carreras
Y en el cuento de la Cenicienta, amor y patriotismo desmesurado, que genera una venta al Estado por 44.000 mil millones de las pesetas de 1993 (sin impuestos y en Suiza), más otros miles de millones para las obras del MUSEO THYSSEN, intervienen la CASPOSA PRENSA, parte de LA FAMILIA REAL, y unos cuantos vividores que dan cuerpo a la fantasía y pelotazo. El PAPANATISMO de nuevo al servicio de un “excelente negocio”. Y el tema continúa con más ventas, pues ni entonces vendieron TODA LA COLECCIÓN, ni lo MEJOR de ella, y abierto el camino continuarían comprando para después “vender” al ESTADO, siempre el mejor cliente del mundo. Sin entrar en discutidas malicias editadas por Europa, y de algún técnico dudando de la autenticidad de algún RUBENS. Una autoridad mundial a la que se acallará, como se despidió al director del Prado por incordiar con aquello de que en los sótanos de la Pinacoteca Nacional había más y de mejores. A nadie se le ocurrirá la retroacción por posible falsedad de la compra de ese Rubens. ¡Que más da un Rubens más o menos!, todos los museos del Mundo exhiben falsificaciones, además sería, según el autor europeo, del mejor falsificador de todos los tiempos, DE HORI, al servicio del Barón.
Viví, a través de mi socio ANTONIO PARÉS NEIRA (que por desgracia me presentó a su abogado Pascual Estevill) el desembarco en Barcelona de TITA CERVERA, tras su ruinoso y ruidoso matrimonio con ESPARTACO SANTONI. Tito, administrador de la sociedad arrendataria del HOTEL RITZ de Barcelona, además de anfitrión y hotelero de TITA (gratis total y con madre incluida), fue el primer “gerente” de la FUNDACIÓN THYSSEN, sin aun existencia legal, y murió distanciado de los “BARONES” después de distinguido entre los pocos españoles en la boda de Londres y antes de ver culminada la gran venta. En la necrológica de su amigo, el periodista de la Vanguardia Sandoval repetiría aquello de “que solos se quedan los muertos”. Tenía 52 años, y demasiadas cosechas y noches gastadas. El Ritz, en decadencia entonces (por ello traspasado “gratis” por su anterior arrendatario Gutiérrez Manchón, con mi intervención y asociación), 1978, era una especie de “hotel de los líos”, donde los cuadros, buenos y falsos, formaron parte de los enredos. Los enjuagues vividos y oídos (hasta en primera persona por Tita) entretuvieron mis horas de cárcel en 1993, escribiendo una novela que una vez impresa nadie quiso distribuir. EL MUSEO CONDE VON TURNER. Desde luego una fantasía que no cuadraba con lo que nos vendían a través de la prensa, pero indiscutiblemente quizá más cerca de la realidad de lo que la Baronesa defiende con uñas y dientes, amenazando con abogados, o parapetándose tras la Familia Real. En definitiva la compra la ratificó con carácter de urgencia la Comisión Permanente de las Cortes, una vez disueltas por convocadas las elecciones de 1993, con de nuevo GONZÁLEZ de Presidente a pesar de los pronósticos (el carisma y la poca dentadura de la oposición de Aznar dejó pasmados a los socialistas con cuatro años por delante para limpiar la casa, en lo que coincidían con sus socios los de Pujol), por lo que nada a objetar en cuanto a sacramentos legales. Pero un tiempo aquel de demasiadas corrupciones para no torcer la nariz ante semejante urgencia y dinero. La venta por AMOR, embadurnada con intensas campañas de cesiones gratuitas o cheques en blanco en Inglaterra y EEUU, se desarrolló y remató con matemática ingeniería. Se conoce a los “mejores abogados del País” que intervinieron en la operación pero a ninguno de los “mejores técnicos en arte”. Una tacada de 800 cuadros que por venir de donde venían, y con padrinos conocidos, se declararon DOGMA DE FE.
Personalmente no creo que la NUERA, en el supuesto que aplique una mínima parte de la FILOSOFÍA DE VIDA de su suegra, horade tanto la FORTUNA THYSSEN que devuelva a la Baronesa a los tiempos de BARCELONA, pero es evidente que le jode que una aficionada pizpireta lo intente y consiga sustanciosos mordiscos. ¡A Noé con inundaciones!. Ese AMOR, cree ella, tiene tantas connotaciones con el suyo que lanza toda su caballería para impedirlo. El amor materno le traiciona, surgen las vísceras, mal enemigo en su pirámide de naipes. Pero ¡cuidado!, recibiendo mucho más de lo imaginado y merecido por su encantos y el amor que inspiraba al viejo Thyssen, no valora que ella le aportaba un País salido del fondo de los siglos, con amigos para compartir libaciones y capacidad de maniobra, donde a nadie se le ocurriría dudar de un “barón”, que no era barón, y con trayectoria vital relegándole a fiestas mediterráneas con señoritas de compañía. Un País a propósito para “reblanquear” cuadros y restos de fortunas de procedencia nazi (una práctica normal en el franquismo), y tras la muerte de Dictador, apareciendo tanto “fantasma” y mafioso con yate y jet que de no ser por la capacidad mediática de Tita, y las relaciones públicas de Tito Parés, dominando cinco idiomas (los dos se conocieron de estudiantes por Suiza), el barón, uno más. ¡Una pena que José Luis de Vilallonga muriera sin explayarse!.
A propósito, el hijo BORJA se parece más a mi “amigo” el “godo” TITO PARÉS, más canijo, con hijos de tres madres, más o menos al mismo tiempo, que al señalado como padre el “mediterráneo” MANOLO SEGURA.
Y otra curiosidad, cuando después de mis tres años en la cárcel de nuevo conecto con Tito, iniciados los 84, me habla del Barón, y él, que dejé con un hotel en franca quiebra, es no solo rico, sino multimillonario, con adosado en la selecta Pleta del “Vall de d´Arán” donde residen los Reyes en sus estancias invernales, se construye una casa en Llabaneres, y ha comprado y duplicado su piso en Turó Park. La crem de la crem. Yo tenía graves cuentas pendientes con él, pero ante tanta magnificencia y proyectos aparqué mis reservas. Su mayor obsesión, la compra de pintura a como diera lugar. Decía tener un catedrático de Bellas Artes en Córdoba que lo certificaba todo. De no tener ni idea de arte, se había convertido, igual ahora Tita, en todo un experto.
Ver www.lagrancorrupcion.com
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