¿País desarrollado?
La historia que voy a contar es algo larga pero os prometo que no os arrepentiréis de llegar hasta el final, así que leerla con atención que algo se os moverá por dentro…
La semana pasada visitaron nuestro país el obispo Kike Figaredo y cuatro niños camboyanos víctimas de las minas antipersonales y las bombas de racimo. De la mano de Greenpeace y la Comisión de Ayuda al Refugiado (CEAR), el jesuita español y uno de los niños dieron una rueda de prensa para mandar un mensaje al Gobierno de España: que prohíba de una vez la fabricación y venta de bombas de racimo. Estas bombas se lanzan desde un avión y se dispersan en decenas de submuniciones que explotan al llegar al suelo o bien se quedan “durmientes”, es decir convertidas en minas que “despiertan” y explotan cuando alguien las pisa (generalmente niños y población civil). España, país desarrollado y civilizadísimo, las fabrica, las vende y luego, además, cobra por desactivarlas cuando ya están esparcidas por territorios civiles (un negocio redondo).
El resultado pudimos verlo en Madrid la semana pasada: a través de Channeg, de 18 años, mutilado de las dos piernas y un brazo, Ratanat, de 12 años, mutilado de un brazo y un ojo, y las dos niñas, Mao y Khoeun, de 14 y 15 años, mutiladas de una pierna. Channeg contó su historia, desde su abandono cuando era un bebé, pasando por su durísimo accidente, hasta que llegó al centro de Kike Figaredo en Camboya y vio que su vida podía volver a tener sentido. Al llegar a este punto de la narración se deshizo en lágrimas y, con él, lloró en silencio media sala de prensa. “Nuestro cuerpo está discapacitado pero el corazón lo tenemos entero”, es una de las frases que nos dejó este joven camboyano.
España firmó el Tratado contra las Minas Antipersonales pero no quiere firmar contra las bombas de racimo porque su fabricación y venta son un suculento negocio (Se fabrican en Zaragoza, Asturias, País Vasco…) ¿Se puede negociar con la vidas de la población civil?, ¿es lícito ganar dinero con un armamento que deja discapacitados a varios niños al día en Camboya, Líbano, Irak…?
Ahora tú puedes hacer muchas cosas para cambiar: la primera ya la has hecho y es informarte, y la segunda es firmar por su prohibición. A partir de ahí puedes colaborar con ONG como la de Kike Figaredo, en Camboya, o la de Chema Caballero, en Sierra Leona, o tantas otras. Es un buen regalo para esta Navidad.
Escrito: Diciembre 7th, 2007 en la sección Actualidad, por Urania.
Comentarios: 2
Commentarios
Comment from asís
Time: 7 Diciembre 2007, 18:57
Desde luego mucho nos metemos con Estados Unidos y sus leyes de armamento, pero nos olvidamos de que España todavía mantiene una serie de actitudes perfectamente reprochables. Y esta es una de ellas. Vergüenza debería darle a un país como el nuestro mantener todavía la fabricación de estas bombas. A firmar.
Comment from María de la Soledad Picarzo
Time: 10 Diciembre 2007, 0:44
Te felicito por este artículo de denuncia. Si algo es deleznable es la doble moral.Te animo que sigas en esta linea luchando por la justicia y la igualdad de derechos entre taodos los hombres, sin morales hipócritas que denuncian lo mismo que ellos potencian.
Es de resaltar la labor de la Iglesia misionera, que representa el verdadero espíritu cristiano en la lulcha por la igualdad de las personas y la justicia social. ellos también son Iglesia y representan el verdadero espíritu de Cristo
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