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La Fama cuesta

0000028446.jpgSí, lo reconocemos (no paramos de reconocer vergüenzas): las musas nos hemos enganchado a este talent show (nos negamos a llamarlo reality show: esto no es un Gran Hermano donde los concursantes contemplan las palmeras. Aquí, o bailas, o te vas a la calle) y yo, como musa de la televisión, no puedo evitar escribir una entrada sobre las lindezas de los concursantes y sus profesores.

¿Quién no veía la serie Fama, de pequeños, y soñaba con ser un bailarín como Leroy Johnson o una profesora como Lydia Grant? Seguro que muchos concursantes ni siquiera han visto la serie (son todos postadolescentes de ventipocos), pero cada día puedes sumergirte en la escuela y aprender a sudar la gota gorda… y sobre todo: que la fama cuesta.

Ahora que se buscan valores para la juventud hasta en los cómics de Rompetechos, encontramos un formato que lo único que te transmite es que para cumplir tu sueño, llegar a ser lo que quieres, perseguir un fin, es necesario mucho esfuerzo, mucho trabajo y mucha insistencia. Entre los profesores encontramos de todo: desde el que sólo funciona a base de gritos, hasta el que coleguea y saca lo mejor de cada uno con su buen rollito. Y ambos son correctos, para aprender se necesita disciplina y comprensión.

Entre los concursantes todos tienen algo en común: quieren bailar por encima de todo y viendo el concurso podemos observar los niveles de sacrificio de cada uno.

Me encanta ver que enfervorecidos fans de estos bailarines salen a la calle para jalearlos, presionan a la productora y a la cadena para que tengan su propia gala nocturna (durante 3 meses el programa ha sido vespertino, y gracias a la presión de los telespectadores, ahora cada domingo tenemos gala), y colapsan las escuelas de baile para aprender funky o clásico. Si en el post “Los chicos del mañana” la musa Urania veía una juventud abocada a la catástrofe, nimiedades de este tipo hacen que tengamos un poco de esperanza en los jóvenes de hoy, que por supuesto van más allá y se comprometen con el mundo en el que viven.

Por lo menos la televisión empieza a desterrar los programas del corazón, de los que estábamos escaldados y hartos muchos telespectadores a los que se nos trataba como imbéciles. Por lo menos ahora nuestras alternativas, a parte de los documentales de la 2 (muchos interesantes, otros realmente soporíferos), van mejorando. No queremos una televisión que enseñe ni eduque porque ese no es su cometido, para eso están las escuelas, los libros y la cultura. La televisión tiene la misión de entretener, pero por favor, tratándonos como personas medianamente inteligentes.

Commentarios

Comment from LA VIDA ES BELLA
Time: 1 Abril 2008, 16:26

Yo que todavía me considero joven, en muchos sitios lo de joven se alarga hasta los 40, tengo que decir que la juventud aporta muchísimo, aunque haya cosas que han cambiado, valores etc, la juventud sigue siendo muy valiosa, y según la musa, (yo no sigo este concurso) demuestran que siguen (seguimos) teniendo ilusión por algo, BAILAR, CANTAR…, y que trabajan (trabajamos) por lo que nos interesa y eso no deja de ser un punto grande a favor de la JUVENTUD (DIVINO TESORO!).

Comment from JUNO
Time: 1 Abril 2008, 16:30

La musa no ha entrado en más detalles sobre los profesores, y tampoco sobre los concursantes-alumnos, el caso es que, aunque quedamos en que la juventud sigue siendo estupenda, parece ser que no tienen idea de nada, culturalmente hablando, y resulta que sus profesores tampoco, después de echarles en cara que no saben dónde ni qué es Houston, el profesor nos sorprende demostrando que él tampoco tiene ni idea, así que, así van las cosas….

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