El sexismo en el lenguaje
El Congreso de los Diputados se enfrenta a una moción para cambiar su nombre, ya que no todos los lingüistas están de acuerdo con que la palabra “diputado” abarque a las diputadas también.
Retomamos un tema que nos trae de cabeza desde que las mujeres nos dimos cuenta de que el sexismo en el lenguaje existe, y que hay que encontrar un término medio entre el masculino general de género no marcado y el desdoblamiento continuo de masculino y femenino. Resulta igual de chocante escuchar un discurso íntegro en masculino (aunque sea de género no marcado), que un discurso con continuos desdoblamientos, que hace que la máxima principal de la gramática desapareca: la economía del lenguaje.
Creo que todos tenemos que estar de acuerdo con que los principales problemas con los que nos encontramos las personas que hablamos el español son las profesiones cuyo femenino resulta forzado, a pesar de estar reconocido por la RAE. Es el caso de ejemplos como jueza, abogada, médica o ministra. También cuando hablamos de gentilicios, y en general de sustantivos con claro predominio masculino; incluso cuando nos referimos a “hijos”, cuando se incluyen las hijas, o a “ellos”, cuando están incluidas ellas. En el Cantar del Mío Cid, el Romancero, el Libro del Buen amor y otros clásicos, se utilizaba el desdoblamiento continuamente (hombres y mujeres), pero cuando aparecen las academias de la lengua se crea una norma androcéntrica. Hoy en día resulta sangrante cuando se habla de claros femeninos y se usa el masculino (la juez que instruye el caso…); pero todo esto tiene una solución complicada.
Para evitar los desdoblaminetos forzados, se puede recurrir al uso de sustantivos colectivos, como el “género humano” o la “humanidad” en lugar de “hombres del mundo”; sin embargo ésto tampoco funciona siempre. Los lingüistas están trabajando en una nueva gramática que nos aclare todas estas dudas, porque el desdoblamiento, que es lo que muchos colectivos están fomentando, no se puede mantener siempre.
La arroba soluciona algunas veces pero no es la solución al problema: se puede leer pero no se puede pronunciar (y no me imagino yo al groso de los académicos aceptándola).
Desde aquí aceptamos soluciones al respecto para evitar situaciones incómodas, se trata de recurrir a la lógica común para que nadie se sienta excluido al hablar, ya que no es por una cuestión de humillación a la mujer, sino simplemente de ocultación: las mujeres no existimos muchas veces en los medios de comunicación, en los discursos o en lo cotidiano.
Escrito: Abril 14th, 2008 en la sección En femenino, por Clío.
Comentarios: 2
Commentarios
Comment from SALMA
Time: 15 Abril 2008, 13:09
Pues yo conozco a uno que se apuntó a un curso dirigido a ell@s y al final acabo el sólo con 15 mujeres…supongo que de momento no está fijado, habrá que llegar a alguna determinación, dentro de los lingüistas hay distintas corrientes, así que veremos en que queda la cosa, igual Chacón consigue muchos cambios en su ministerio, algo se notará.
Comment from bolins
Time: 24 Abril 2008, 18:27
A mi me gusta la @. Y además creo que se debería pronunciar como una E (como los asturianes…)
Escribe un comentario