El club de las malas madres
El mundo infantil es terreno de opiniones diversas, donde todo el mundo tiene derecho a meterse en la educación de tu hijo/a, y donde todo lo haces mal, hagas lo que hagas, porque siempre habrá distintas teorías con respecto a un mismo tema. Vivimos en una sociedad que tiene los valores completamente trastocados en lo referente al mundo infantil: muchas personas se ríen de ti si saben que intentas que tu hjio no tome alimentos con pesticidas, y sin embargo les fuman a los suyos (o a los tuyos) encima, sin despeinarse. Otros son capaces de dejar llorar a un bebé hasta desgañitarse, y recrim¡narte que si llevas a tu hijo en brazos le estás acostumbrando (a algo tan “horrible” como es tener a tu bebé contigo). Hay padres que le arrean un cachete a su hijo, y aquí no ha pasado nada, pero si tú decides amamantarlo hasta los dos años eres una completa inconsciente. Estas cosas que parecen de perogrullo, ocurren diariamente en la educación de los niños. Y por eso hoy, los estudios psicológicos y científicos, y muchas corrientes venidas de pediatras y educadores destierran como método educativo al ya anquilosado Dr. Estivil (el Dr. Richard Ferber, del que el Dr. Estivill heredó su teoría, se retractó de sus conclusiones) y proclaman una educación infantil basada en el amor, la empatía y las normas, deshechando el cachete, los gritos y los “métodos educativos” peregrinos que llevamos arrastrando desde que algún listo decidió que a los niños había que domarlos, en lugar de quererlos.
Carlos González (Bésame mucho, Mi niño no me come), Rosa Jové (Dormir sin lágrimas) y otros muchos, han desplazado el Duérmete niño al limbo de los métodos educativos. Entre todos los nuevos autores acaba de salir un libro que además recoge a la madre actual que trabaja y no se puede hacer cargo al 100% de su hijo: El club de las malas madres, de la escritora Lucía Etxebarría y el profesor Goyo Bustos, es el granito de arena que aportan a la bibliografía existente en torno a la educación basada en el apego. Completamente imprescindible, da las claves para educar a tu hijo, sobrino, alumno, o nieto, en cualquier situación (separaciones, familias diversas, situaciones distinitas) con normas, valiosos consejos y mucha empatía.
El Parenting Attatchment (o lo que es lo mismo, la teoría del apego) es un término acuñado por el psicoanalista inglés John Bowlby, y sus estudios han sido la base científica para estructurar este nuevo tipo de crianza, que evita muchos desórdenes psicológicos y afectivos en la vida adulta. Dentro de 20 años estará muy mal visto (sino ilegalizado completamente) dar un azote a tu hijo en el culo, y no hablemos de un bofetón. Las leyes actuales protegen a las mujeres del abuso y de la violencia, y a los hombre también, pero los niños, están completamente desprotegidos y todavía hoy impera la filosofía de que la disciplina exacerbada y el cachete a tiempo son métodos educativos lícitos.
Cuando las mujeres se echaron a la calle para reclamar igualdad, allá por los comienzos del siglo XX (en unos sitios antes y en otros, todavía ni se ha producido ese hecho) casi todas las personas se llevaron las manos a la cabeza: hoy la igualdad está aceptada por la gran mayoría de los ciudadanos. Cuando los ecologistas proclamaban en los 60 que nos estábamos cargando el mundo, todos pensaban que eran unos exagerados paranoicos: hoy es un hecho comprobado que el cambio climático se debe a la polución que genera la humanidad. El tiempo y la sensatez nos darán o nos quitarán la razón.
Escrito: Marzo 28th, 2009 en la sección Mil Libros, Mil Mamás.
Comentarios: 1
Commentarios
Comment from Fermina Daza
Time: 29 Marzo 2009, 22:28
Ole y ole por tu post. Voy a guardarlo en mi disco duro para sacarlo dentro de 20 años y enseñarselo a mi hijos y decirles “sí hijos, sí, había que escribir de esto porque lo que hoy es normal antes era considerado de gente rara”. Hasta el último pelo estoy de tener que dar explicaciones de por qué no dejo llorar a mi bebe, de por qué le he dado el pecho más de un año, de por qué consiento que duerma en mi cama si tiene una mala noche… Sobre todo porque nunca se me ocurriría decirle a un padre pro Estivill que me parece una crueldad terrible lo que hace con su hijo (cosa que pienso, por cierto) porque no considero que yo sea nadie para meterme en la educación de los hijos de nadie. Estoy contigo: el tiempo pondrá a cada uno en su sitio.
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