Biblioteca para una maternidad tranquila
La ignorancia es muy osada, según un dicho popular, y yo añadiría algo: crea mucha inseguridad y miedos. Es decir, cuando uno no conoce algo, no sabe de algo, es normal que tenga miedos y prejuicios. Durante toda mi vida, la fuente más fiable que he tenido para asegurarme de las cosas y evitar el miedo, ha sido la literatura, y tras muchos años de lectora, he aprendido a leer con criterio. Cuando me convertí en madre (bastante antes, de hecho, para ser franca) decidí recurrir a la misma fuente: los libros, que todo lo saben, ayudarían a educar a mi hija y a llevar un embarazo y tener un parto en condiciones (las mías).
Para tal reafirmación de uno mismo, nada mejor que una buena biblioteca de libros que se preocupen en darnos pautas para educar a nuestros pequeñuelos. Es importante que sepáis, que en esta blog somos auténticas defensoras de la crianza y educación natural, y detractoras de métodos de adiestramiento infantil del tipo Duérmete, niño de Eduard Estivill.
La “biblia” de los libros de crianza es Bésame mucho, del pediatra Carlos González. Fundamental para saber porqué es importante educar a los hijos con mucho amor.
A partir de este, tenemos otros que nos encaminan a solucionar pequeños problemas a los que padres y madres nos enfrentamos en los primeros años: Un regalo para toda la vida (Carlos González) sobre los beneficios de la lactancia materna; Mi niño no me come (Carlos González también); Dormir sin lágrimas (de Rosa Jové y antítesis del Duérmete niño); El club de las malas madres (Lucía Etxebarría y Goyo Bustos) donde nos enseñan a educar con empatía y comprensión; La crianza feliz (Rosa Jové) con pautas importantes para educar a los niños y niñas. Igual de interesante es Brújula para navegantes emocionales (Elsa Punset).
Siempre he estado en contra de los libros de autoayuda, pero en las situaciones especiales y donde la información que uno recibe es de lo más variopinta (tu madre te dice una cosa, la compañera del trabajo, otra; tu pediatra lo contrario, y lo que es peor, tu otro pediatra lo contrario del primero) hay que intentar buscar la línea que más se ajuste a tu forma de ver la vida, y llevarla a cabo.
Así que tras desechar cualquier método educativo que requiera de un adiestramiento de nuestros hijos, aquí hemos decidido educar con mucha empatía. Queremos intentar dar nuestra opinión y deshacernos de los mitos que conlleva la crianza natural (que salen niños maleducados, incontrolables, a los que no se les enseña), y poner en un brete la línea de adiestramiento que se ha seguido en los últimos años. Esperamos vuestros comentarios a favor y en contra.
Escrito: Julio 28th, 2009 en la sección Mil Libros, Mil Mamás.
Comentarios: 2
Commentarios
Comment from María
Time: 3 Diciembre 2009, 2:55
Hola a ambas (y a tod@s)
cuando a veces pienso sobre la crianza natural, medito ¿hay otra manera de hacerlo sin que se te parta el corazón? (la verdad es que sí, pero sólo para personas que no tienen reparos en decirte “no me duele ver llorar a mi hijo”). Yo tengo que criarlo con apego, dormir con él, darle la teta, jugar, ensuciarnos, darnos de comer, hacerlo todo juntos, llevarlo en el fular, porque no concibo otra manera de hacerlo si quiero quererlo de verdad.
Como bien decís, en este “país de pedagogos” todo el mundo tiene un fantástico consejo para darte (sobre todo si eres primeriza, como es mi caso), y qué casualidad, todos esos consejos están encaminados a alejarte de tu niño, a poner una barrera de resentimiento y desconfianza entre ese ser que ha ido creciendo dentro de ti (y del que no te puedes considerar dueña), y tú.
Los pulmones contraídos por no llorar, el enmadramiento del niño de un mes, la teta como droga dura, la asfixia del fular, el aplastamiento en la cama, el niño que con veinte años duerme con su madre, el trauma infantil de tener una teta a mano y no un chupete, la inmadurez emocional del niño que ha estado durmiendo con sus papis desde que nació y que le han cogido en brazos antes de que tuviera que llorar… Todas estas atrocidades imaginarias te las pintan como si fueran a ocurrirte todas de golpe y a ti, precisamente a ti, que quieres hacer lo que te pide el cuerpo…
Visto el panorama, desarrollé lo que llamo un “tunel de viento”: por un oído me entra, por el otro me sale, y nada de lo que transita sedimenta en mi cabeza. A algunos les digo a todo que sí, a otros les discuto, a otros les explico, y por último a una buena cantidad de gente, directamente, ni les escucho.
Cuando voy a la biblioteca, escondo el método del adiestrador de perros, digo, de Estivill. Y en las librerías, igual.
En fin, siento el tono combativo, pero es que una, después de diez meses de aguantar tonterías del personal, ya no tiene paciencia. Trato de tomarlo con humor, y respondo que a Montserrat Caballé, con todos mis respetos, habrá que darle de guantás para ver si a ella también se le ensanchan los pulmones, que es soprano y le hace falta, no?
Abrazos 1000
Comment from milmusas
Time: 4 Enero 2010, 0:31
¡Mucho ánimo María!
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