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Los mordiscos, ¿que hacemos con ellos?

a79~Amor-al-primer-mordisco-Posteres.jpgMi angelical nenita mordía durante el verano a todo niño, niña o perro que quisiera quitarle el juguete que estaba disfrutando. Pero como yo suelo estar al quite, cada mordisco se resolvía pronto y nunca dejaba importantes marcas. Se le pasó en unas semanas, y cuando retomamos la guarde yo estaba encantada porque mi hija había superado esa fase. Hace dos días la recojo y me comentan que están muy disgustados porque mi bebita ha propinado dos mordiscos a un nene y le había dejado tremendas marcas. Que la habían puesto a pensar en una silla para que reflexionara sobre lo sucedido. ¡A mi niña de un añito y medio la han puesto a pensar! ¿A pensar en qué? Posiblemente su instintivo comportamiento de supervivencia se le haya olvidado por completo al minuto 0,5, y se haya visto castigada sin más a sentarse en una silla sin motivo alguno.

Antes de ayer la recojo y me comentan que ha vuelto a morder al mismo niño; además me la devuelven con un buen mordisco en el carrillo de un tercer niño. Ayer el otro carrillo con otro mordisco y hoy con un mordisco en la oreja. Moraleja: ni mi hija aprendió la lección el día anterior (lo que era de esperar), ni por supuesto, ninguno de sus compañeros tampoco; no podemos intervenir en las pequeñas armas de supervivencia de nuestros enanos, o también llamadas fases, ya que se pasan con el tiempo y lo único que podemos hacer los adultos es evitar y vigilar en todo lo posible (prestando atención a su comportamiento para interceptar los mordiscos), pero no hay manera de eliminarlas por completo… ¿O sí? Tiempo al tiempo, ya os diré.

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