Si la cosa funciona
La última de Woody Allen me ha parecido bastante floja; sin embargo, me ha encantado, supongo que son cosas del estado anímico completamente bipolar que últimamente soporto.
Por un lado, Patricia Clarckson (la mama sin acento) y Evan Rachel Wood están espléndidas, pero ampliamente superadas por Larry David, el protagonista de la historia, que bien podía haber sido el propio director en otra época. Su personaje es lo que salva la grotesca trama (completamente rocambolesca), ya que es un auténtico pesimista (u “optimista informado”, como diría Saramago) con una clara visión de la realidad.
Vuelvo a vislumbrar la misoginia del neoyorkino en esta película: sí, lo confieso, para mí los personajes femeninos de Woody son extraordinarios, pero exceptuando algunas ocasiones, casi siempre son responsables de grandes desastres o unas auténticas paletas (como en este caso).
A pesar de todo, es auténtica y ácida, de las de toda la vida.
Escrito: Octubre 9th, 2009 en la sección Mil Cines.
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