¿Quienes son los animales en esta guerra?
Noticias como estas cortan la respiración a más de uno: una mujer ha abandonado a sus dos perros en un piso durante un mes sin comida ni bebida. Uno de los perros murió y el otro, con signos de desnutrición, empezó a comerse el cadaver del primero.
Lo peor de todo esto es la impunidad que hay en España para este tipo de delitos contra los animales. La legislación no está clara y depende de cada Comunidad Autónoma: así en Canarias están prohibidas las corridas de toros, que son legales en el resto de España, pero las peleas de gallos son legales (y en el resto de España están prohibidas). En el código penal hay un artículo que legisla esto, pero da lugar a muchas controversias: “que maltrataren cruelmente a los animales domésticos, o a cualquier otro, en espectáculos no autorizados legalmente”. El vacío legal es importante y no es equiparable al resto de Europa (en Reino Unido, el maltrato a los animales está penado con cárcel). Por lo que al final, cuando alguien tortura, golpea, maltrata o asesina cruelmente a un animal, lo más seguro es que tenga que pagar una multa de 1000 € y así queda el asunto zanjado.
De todas formas, ¿qué se puede esperar de un país que todavía conserva tradiciones como el toro embolado o las corridas de toros? ¿Si en lugar de un toro, hubiese un dulce golden retriever recibiendo los banderillazos, se seguiría manteniendo la fiesta nacional? Me temo que no. Y lo peor es que en el fondo no hay diferencia.
Galgos ahorcados cuando ya no sirven, gatos usados como dianas, tigres enjaulados en los circos, toros torturados hasta la muerte, peleas de perros, burros a los que se les cortan las orejas por entretenimiento, perros abandonados porque sus dueños son incapaces de educarlos y cuando se convierten en adultos dejan de ser el tierno cachorro… y un largo rosario de crueldades con los animales que quedan impunes.
¿Qué tipo de humanos somos? ¿Quienes son realmente los animales?
Escrito: Abril 29th, 2008 en la categoría Actualidad, por Urania.
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Esta noche, el canal de televisión Cuatroº emite un documental llamado Mi muerte es mía, donde vamos a poder conocer dos casos de mujeres que quieren morir dignamente porque arrastran una enfermedad degenerativa que las postrará en una cama sin ningún tipo de calidad de vida para ellas. Una vive en Holanda y le respaldan las leyes de su país, donde su médico de cabecera le ayudará a morir en casa, acompañada de sus seres queridos. La otra vive en España, y sabe que implicar a una tercera persona en su muerte supone un enfrentamiento legal.
En la festividad de San Jorge, día del libro, las musas nos hacemos una pregunta: ¿por qué leer ficción? Como podéis comprobar, la pregunta no es simplemente ¿por qué leer?, ya que leer abarca desde la lectura de una novela a la lectura de un prospecto medicinal o de una octavilla. Y tampoco es lo mismo leer un libro de autoayuda filosófica zen, ni una revista del corazón, que la última selección de recetas de Karlos Arguiñano. A nosotras, las musas del Parnaso, nos interesa analizar porqué se leen las novelas, la poesía, el ensayo, el teatro: la literatura.
Sí, lo confieso, he ido a ver Fuera de carta y lo que es peor, le he encontrado tantas similitudes con Sin reservas que se me ha caído el mito del cine español (originalidad por lo menos, hombre). Si en Sin reservas era Catherine Zeta Jones la chef de un lujoso restaurante, en Fuera de carta es Javier Cámara el dueño de un restaurante de moda en Chueca. Tanto Catherine como Cámara viven por y para su trabajo, sin ataduras. A Catherine le encasquetan a una sobrina y a Cámara unos hijos de una vida hetero pasada. Ninguno de los dos puede permitirse tener una pareja, pero acaban sucumbiendo al poder del amor frente al trabajo; ambos ansían el reconocimiento de su restaurante bien con una estrella Michelín, bien con una crítica positiva en un periódico de prestigio. Atención spoiler: Ninguno lo consigue porque antepone su vida familiar a la profesional. Incluso el final de la película es exactamente el mismo.
Entre el muso que vino conmigo al cine y yo no nos pusimos de acuerdo, a la salida, de quién había sido la brillante idea de ver esta película. No porque la película sea mala, que no lo es, sino porque la primera parte se hace especialmente lenta, insípida y rozando el salirse uno del cine. Menos mal que después remonta y te empiezas a interesar en la trama.
El Congreso de los Diputados se enfrenta a una moción para cambiar su nombre, ya que no todos los lingüistas están de acuerdo con que la palabra “diputado” abarque a las diputadas también.
Creo que a estas alturas nadie duda que la familia Simpson es una auténtica referencia cultural: son contestatarios y políticamente incorrectos, pero reflejan una realidad social que no es sólo norteamericana, es extrapolable al resto del mundo. ¿Quién no tiene una vecina como Marge, o un primo como Bart? ¿Quién no se ha encontrado alguna vez en su vida a un Barnie, o a un Flanders?
Hace una semana se celebró en Málaga el II Congreso Internacional de Estudios de Género y Políticas de Igualdad, bajo el título “La imagen pública de la mujer”, para valorar si la imagen que transmiten los medios de comunicación sobre las mujeres es discriminatoria. De entrada, muchos optimistas (o malinformados) pensarían que hemos llegado a un punto donde no se consentirían desigualdades generales, y que por lo tanto efectivamente existe igualdad y respeto. Sin embargo los datos dicen lo contrario. Todos los participantes en el congreso han destacado la discriminación de la mujer en los medios de comunicación, no sólo en la publicidad, sino también en informativos y otros formatos. En los programas de noticias se cita a un 79% de hombres frente a un 21% de mujeres, y en la mayoría de los casos se destaca su situación familiar frente a la profesional.
Es verdad que soy auténtica seguidora de Saramago, y por eso, cuando sale algo relacionado con él, no puedo evitar calzarme mis botas de cultureta y empaparme de su estilo. Basado en el cuento del mismo nombre que escribió el autor hace siete u ocho años, el